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Archive for 2 marzo 2014

Localizaciones (II): Carcasona

“Carcasona era un ciudad regia y señorial. Rodeada de una gruesa muralla y elevada toda ella sobre una colina, se divisaba desde lejos en medio de los interminables campos de viñedo. No era una colina tan elevada como la de Béziers, pero era lo suficiente como para permitirla adoptar una mirada altiva sobre los contornos. Rodeándola en todo su perímetro, un amplio foso seco, atravesado por varios puentes levadizos, era su mejor protección. En los torreones ondeaban los estandartes del vizconde, dorados y con plateadas bandas de armiños.”

Carcasona era la capital del vizcondado de los Trencavel, el Carcasés. Una familia de orgullosos nobles que habían tenido sus más y sus menos con los condes de Toulouse, pero que a principios del siglo XIII eran firmes aliados de ellos. No en vano, el joven Raymond Roger Trencavel, el vizconde en ese momento, era sobrino de Raimundo de Toulouse.
Los lazos familiares, sin embargo, no fueron suficientes para unirlos contra la terrible cruzada que se abatió sobre ellos. Cuando el conde Raimundo vio llegar en 1209 a aquella formidable hueste que se formó bajo el mando del abad Arnau Amalric, el noble tolosano no lo pensó ni un instante y se avino a un acuerdo y a recibir una humillación pública, dejando que toda la culpabilidad hereje recayera en su sobrino.

La ciudadela de Carcasona, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco

Carcasona es una de esas pocas excepciones de ciudades medievales que han sobrevivido a la destrucción y el paso del tiempo. Se encuentra en perfecto estado de conservación y dispone de unas murallas únicas en el mundo. No es de extrañar que se hayan rodado allí muchas películas ambientadas en época medieval.
Las murallas actuales de la villa y esos tejados de pizarra que tienen sus torres no eran las mismas que existieron a principios del siglo XIII excepto en algún tramo, pero permiten hacerse una idea muy exacta de cómo fue la ciudad antes de su primera gran remodelación.

Contaba con dos burgos amurallados, uno al norte y otro al sur, además de otro burgo no amurallado al oeste, cerca del río Aude, que rodeaba la ciudad por la zona occidental. La segunda zona de murallas que hoy se aprecia en la ciudad no existía en el momento de estos primeros compases del siglo XIII. A pesar de todo, la ciudad era un verdadero fortín que con acertada decisión no dudó en desafiar a la cruzada y plantear resistir su asedio.

Milo y Rémy, nuestros protagonistas, tuvieron allí una nueva oportunidad de hacer frente a las tropas cruzadas. En ese momento la ciudad estaba a rebosar de nobles y caballeros que habían acudido con todos sus hombres en ayuda de Trencavel, dispuestos a hacer frente al invasor. ¿Lograrían parar su avance doblegando a los cruzados a un acuerdo o al deshonroso abandono del asedio? Si quieres conocer cuál fue el desenlace de este enfrentamiento épico, no lo dudes y lánzate a la leer “El predicador”.

Plano de Carcasona

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