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Archive for 1 julio 2015

El dualismo en el Cristianismo

Todo el cristianismo es dualista. Como también lo es el Islamismo, o el Judaísmo. Es la eterna explicación sobre el universo basándose en una lucha entre un Bien y un Mal. Y además un Bien y un Mal que combaten en igualdad de poderes. Nunca se ha concebido por parte de estas tres grandes religiones que el Bien pudiera estar poderosamente por encima del Mal. ¿Cómo explicar entonces las injusticias del mundo? Es una ecuación que siempre se ha utilizado de la misma manera porque nunca se ha pensado en una segunda posibilidad: el bien auto-limitado.

dualismo

Pero vayamos por partes para explicar con más calma todos estos conceptos y no perder al lector.

Es muy habitual tomar un libro o una revista sobre el catarismo y leer cosas como: “Para los cátaros no había un solo dios, sino que existían dos realidades opuestas: el bien y el mal, y dos divinidades irreconciliables, Dios y Satán”.
Pero la frase es correcta excepto en su inicio. “Para los cátaros”. Es decir, los cátaros, como grupo hereje excindido del cristianismo católico, parece que por definición debía tener algo radicalmente distinto en sus creencias. Si no, ¿por qué se les consideraba herejes? La realidad es muy diferente.

Los herejes de los siglos XII y XIII eran simplemente católicos que no admitían la autoridad de los clérigos de Roma. Daba igual sus creencias particulares. Hubo muchos herejes de estos siglos que eran más católicos que los propios católicos, como los valdenses, pero de esos casi no se habla. Resultan demasiado chocantes para la típica mentalidad de “hereje = diferente”.

Los cátaros no fueron los únicos dualistas. De hecho el propio catolicismo, desde sus raíces, es dualista implícito. El catolicismo es un cúmulo de creencias contrapuestas debido a su tendencia a adoptar de aquí y de allá cultos diversos para ganar más adeptos. Del judaísmo heredó un buen número de creencias en ángeles y demonios, y por tanto, en fuerzas del bien y del mal que combaten desde épocas legendarias en una guerra un tanto inexplicable pero de gran interés para el imaginario colectivo. De otras religiones de misterio, el catolicismo heredó el culto a los héroes, convertido en culto a los santos y los mártires. Etcétera.

Los católicos, para aparentar seguir una doctrina recta y verdadera, dogmatizaron y predicaron que por encima de cualquier poder o fuerza siempre estaba Dios, pero después, no dudaron en divulgar en corrillos más cerrados acerca de la existencia del Diablo y de sus poderes, que podían lograr posesiones, malas cosechas, y todo un sinfín de desgracias. Simplemente, los católicos no eran sinceros. Eran dualistas hasta la médula, pero de forma externa, y de cara a la galería, aparentaban ser monoteístas. Admitían a un único Dios Todopoderoso, pero luego temían a un Diablo más poderoso aún.

Los cátaros fueron, simplemente, católicos con dualismo explícito. No ocultaban su dualismo, sino que lo recalcaban como cosa natural puesto que ya era algo natural para miles y miles de católicos que creían sinceramente en el enorme poder del Diablo como fuerza contrapuesta a Dios.

Hay que pensar que la mentalidad del medievo era muy económica en cuanto a la complejidad de sus aserciones. Esa economía de pensamiento era la norma general del pueblo llano. Y esa economía de pensamiento seguía la ley de que una creencia sólo era válida si explicaba la situación del mundo natural, no sólo la situación del mundo espiritual. Por tanto, en un mundo natural en el que no reinaba la paz y la justicia, ¿cómo explicar a una persona de la Edad Media que Dios era Todopoderoso? Esa creencia era una esperanza de cumplimiento, no un hecho. Se necesitaba un poder tan grande como el de Dios para contrarrestarlo y dar explicación a la existencia de la injusticia en el mundo. El catolicismo lo hacía, siempre en corrillos pequeños, aunque luego los frailes tuvieran prohibido declarar que Dios y el Diablo estaban en igualdad de poderes. Había que hacer pensar al pueblo llano que los clérigos servían a un Rey Omnipotente, porque si no, ¿qué justificación podía dar Roma de su poder? Pero luego, a la hora de explicar el mundo y su estado de caos, los frailes eran incapaces de dar una explicación racional para el pueblo llano sin el uso del elevado poder del Diablo.

Así que esto es lo que quiero decir cuando declaro que todo el cristianismo era, ha sido y es dualista. Nunca ha sido monoteísta, y probablemente nunca lo será. Seguirá siendo una fe que postula la existencia de dos poderes contrapuetos en igualdad de poder, y por tanto, de dos divinidades.

Para lograr una correcta aproximación al monoteísmo, el cristianimo sólo tiene un camino, camino que aún no ha sido iniciado por él. Debe lograr explicar el aparente fracaso de la justicia y del Bien en el mundo material. Está claro que en el mundo espiritual Dios triunfa sobre el Diablo. Él es encadenado, él es destronado, un Hijo de Dios llamado Jesús de Nazaret le derrotó al no plegarse a sus tentaciones y propuestas, pero ¿qué ocurre con el mundo material? Este mundo sigue padecencia guerras, hambrunas, devastaciones diversas siglo tras siglo sin que haya notables cambios. ¿Cómo explicar el triunfo de Dios sobre el Diablo en el mundo material?

El único camino es la auto-limitación. Dios, simplemente, tiene un poder superior al del Diablo, pero de momento, y de forma paciente, no lo despliga, no lo usa. No lo muestra. Lo auto-limita, lo tiene escondido con un propósito. No quiere imponer su autoridad de un modo autoritario, desea que sus seres inferiores aprecien su sabiduría y abracen su plan celestial, pero sin la imposición, sin la fuerza. Y el único modo es dar una sensación de fragilidad, de aparente igualdad a sus seres inferiores. Por eso hubo un Dios que se hizo hombre. Por eso lo de arriba aparenta ser igual a lo de abajo. Pero no hay, hoy por hoy, un Dios que ejerza su papel de forma Todopoderosa, aunque podría.

Visto desde este prisma, tanto católicos como cátaros acertaron a su modo en sus observaciones y sus explicaciones sobre el mundo. Cada uno aportó una parte de una verdad mayor. Pero ninguno de ambos llegó a vislumbrar de verdad lo que significa un verdadero poder monoteísta. Como les ocurrió a los judíos antes que ellos, y a los musulmanes después. Y como toda la Humanidad aún espera. Lograr comprender qué significa para el mundo un poder monoteísta Todopoderoso.

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