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Archive for the ‘películas’ Category

lazo_lutoPuede que no sea el momento de escribir sobre esto, con la tragedia que está viviendo el país. Ahora pienso en las muchas veces que me ha tocado este año tomar trenes de alta velocidad, y me quedo con un nudo en el estómago al pensar en esas pobres personas que han tenido la mala fortuna de cruzarse con un destino tan terrible.

Pero miro hacia adelante, y veo la televisión. Sí, todavía existe eso. Cuando dejo de leer, de escribir y de googlear, descubro que aún hay una cosa llamada televisión y un canal llamado Xtreme (¡de sólo películas!). Y no hay nada mejor para mirar hacia adelante que un poco de humor, de humor bueno y especiado, de algo que nos haga pensar en las buenas y bellas cosas de la vida. Cómo hecho de menos en ocasiones saber hacer mejor humor, y no estar tan serio…

El_reino_prohibido-859178948-largeYo no sé si me persiguen las películas que tienen elementos que me recuerdan a mi novela, o es que ya estoy tan predispuesto a ello que todo me recuerda a mi novela, pero me ha vuelto a pasar lo mismo otra vez con “El reino prohibido” (The forbidden kingdom), de Jackie Chan y Jet Li. ¿Cayados mágicos? ¿Seres inmortales? ¿Elixires de la inmortalidad? ¿Aprendices y maestros? ¡Caray! ¿Es que de pronto todo el mundo se ha puesto a idear historias sobre estos temas? No, lo que ocurre es que yo ya llego tarde. Cinco siglos tarde. Esto ya estaba aquí hace mucho tiempo.

Es que el proceso que sigo (involuntario) para escribir novelas es justo al revés del que debiera. Primero visualizo la trama en mi cabeza, y luego me dedico a investigar a ver si esa historia tiene un mínimo de fundamento histórico-mitológico. Resulta que me encuentro esa historia prácticamente igual en todas las culturas. Puede que en Europa la hayamos llamado “el judío errante”, en Asia se conozca como la historia del “Rey Mono” y de “los inmortales”, y los árabes hayan oído hablar de “Al-Khidr”. Poco importan los detalles. Es la misma historia.

Entonces ocurre. Mi novela encaja en todas esas historias como si fuera la última pieza del puzzle, como un guante perdido. Es como la teoría de los antiguos astronautas, que es tan redonda que parece explicar ella sola todos los fenómenos paranormales del planeta. Y me quedo extasiado. Es el momento de dejar de escribir y disfrutar un poco de esos descubrimientos “a posteriori”. De esos momentos en los que te dices una y otra vez “¿Casualidad? No, no puede haber tanta casualidad”.

El momento de sentir esas manos y esos hilos que tejen en mi cabeza fantasías sin que casi yo participe. El momento de mirar hacia adelante confiado. Hay desgracias, sí, pero aquí hay alguien, a nuestro lado, y a veces yo puedo sentirlo. Confiar, y seguir.

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bgMe ha costado pero al final he podido disfrutar de esta última iteración del personaje de Superman. Tranquilos. No voy a hacer como hacen muchos blogs y voy a desvelar los entresijos de la película. A mí lo que más me ha llamado la atención de la historia que cuenta la cinta no son los tremendos efectos especiales que contiene, ni su dinamismo frenético en algunos momentos, ni las diferencias con las versiones antiguas. Yo después de salir del cine me quedo con una frase que ya me cautivó cuando pude ver los anuncios de la película.

“Mi padre creía que si el mundo descubría quién era yo, me rechazaría. Estaba convencido de que el mundo no estaba preparado. ¿Tú qué crees?”

No he dejado de ver paralelismos entre algunas ideas que aparecen en “El predicador” y la nueva y profunda versión del Superman que han ideado Christopher Nolan y David S. Goyer. Para mí Nolan es un cineasta de quitarse el sombrero por la conversión tan adulta, seria y honda que está haciendo con algunos clásicos del cómic que ya se consideraban finiquitados y agotados. El tema del “ser superhumano” es un elemento cultural que creo que nunca debe darse por agotado. Desde la más lejana Antigüedad, en Grecia y más atrás, ya formaba parte de los mitos y leyendas de nuestra civilización. Héroes, dioses, semidioses, ángeles, santos… Durante toda la historia de la Humanidad hemos pretendido imaginar cuáles serían las peripecias y los avatares de un “ser con poderes sobrenaturales”. A qué dilemas y dramas tendría que enfrentarse, cuáles serían las reacciones humanas a sus actos.

Si de verdad existiera un ser con los poderes de un “Superman”, y si ese ser se diera a conocer de manera pública en el mundo, ¿cómo cambiaría ante ese hecho la Humanidad? ¿Qué implicaciones tendría para todos nosotros?

Yo creo que sería el momento más espectacular de la historia del mundo, y todo cambiaría para siempre.

En cierto momento de “El predicador” Rémy, el protagonista, le cuenta a Roxanne, la descubridora de su secreto, lo siguiente:

“Verás. El futuro de la Tierra está lleno de esperanza, Roxanne. Los padres de la orden Melquisedec, nuestros maestros, nos enseñan que en algún momento, dentro de muchos años, vuestra sociedad avanzará hasta volverse casi perfecta. Las guerras entre los reinos cesarán, habrá una paz universal, las enfermedades serán erradicadas, y el hambre, y todas las grandes amenazas que os asolan, todas desaparecerán. Cuando ese día llegue, entonces habrá llegado nuestra hora. Aquel día nosotros sí seremos apreciados como maestros y consejeros, y os ayudaremos a llevar todavía más allá ese gobierno celestial. Pero por ahora, es necesario que sea así, que sigamos en la sombra. Nadie debe conocer todavía nuestra existencia. Hay que dejar que esta maravillosa escuela que es la vida humana os siga enseñando muchas más cosas.”

Es decir, que el hecho de que un ser “sobrehumano” llegara a ser conocido en la Tierra cambiaría tanto nuestro mundo, que nos limitaría la capacidad de desear hacer las cosas por nosotros mismos, de luchar nuestras batallas más difíciles. Tenemos que lograr una paz universal, tenemos que combatir el hambre y la pobreza en el mundo, y tenemos que avanzar aún más en la salud. Y no podemos dejar estas cosas en manos de “alguien milagroso” que venga aquí a sacarnos las castañas del fuego. ¿Qué mérito tendríamos los seres humanos si nos quedáramos mirando cómo un Superman se encarga de todos nuestros problemas? Y de todas maneras, ¿podría un solo ser sobrenatural, por mucho poder que tuviera, cambiar la mentalidad de todo el planeta? Las guerras y la mala distribución de la riqueza no son un problema que pueda solucionar una única persona, o dos, o tres. Son cuestiones que nos atañen a todos, a nivel global.

Quizá la respuesta a la pregunta de los trailers sea “No, no estamos preparados“. El mundo todavía tiene que evolucionar y cambiar mucho para merecer la ayuda de un ser tan extraordinario y prometedor. Pero mi novela plantea la misma situación que la película y dice “Sí, en algún momento futuro el mundo logrará estar preparado“. Y ese día nuestros descendientes verán lo más “imposible que ahora podemos imaginar“: Supermanes en la Tierra.

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